En lo más alto de la meseta volcánica de Durango crece el agave cenizo, una especie silvestre que resiste heladas, sequías y el paso del tiempo. Entre 10 y 14 años tarda en madurar. Solo entonces revela su verdadero espíritu.

De cada piña —de 15 a 18 kg— nace un litro de mezcal puro, con notas ahumadas y minerales que hablan de la tierra que lo vio crecer.

Un mezcal noble, profundo y elegante. Elaborado por manos maestras que honran siglos de tradición.

Ideal para:

  • Servir solo, en copa o vaso de veladora.
  • Maridar con carnes asadas, molesos o quesos añejos.
  • Hecho para vivirlo a diario, desde una sobremesa hasta una noche con amigos.

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